Tecnología y Turismo
¿Cómo nos adaptamos a esta realidad?

La manera en que se consume el turismo ha cambiado de la mano de lo digital. Cómo se adaptan los operadores tradicionales es la interrogante.

Comprar un billete de avión o reservar una habitación de hotel era, hasta no hace mucho, reinado casi indiscutido de los operadores turísticos tradicionales. El turista iba a la agencia y, mostrador mediante, su vendedor lo ayudaba a diseñar el viaje con el que estaba soñando.

Hoy, en paralelo a esta realidad que sigue existiendo, la revolución digital permite que una persona pueda prescindir de este intermediario y ella misma adquirir el pasaje de avión y la habitación de un hotel al otro lado del mundo.

De la mano de este fenómeno, nombres como Booking, TripAdvisor o Vueling se han convertido en términos familiares para viajeros que han ganado más independencia con soluciones tecnológicas que les permiten organizar un viaje a su medida.

Este cambio no ha pasado desapercibido para Uruguay, en donde el sector tecnológico está poniendo el ojo en cómo potenciar la actividad turística a través de la tecnología. A pesar de esto, se admite que son aún pocas las empresas de tecnología nacional dedicadas a este mercado, y que los operadores turísticos siguen teniendo dudas sobre si invertir o no en soluciones de este tipo. Para intentar revertir esta situación se formó un cluster entre la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) y la Intendencia de Maldonado.

Desde el área de proyectos, estudios y negocios de CUTI, Isabella Antonaccio, señaló que se pretende mejorar, mediante la incorporación de tecnología, a otros sectores de la actividad para lograr que tengan mayor valor agregado. Y ese el caso también de la industria turística.

“Hay mucho por explotar y va mucho en la propia innovación y creatividad que tengan las empresas a la hora de desarrollar nuevas soluciones. Estamos todavía atrasados”, admitió Antonaccio. De acuerdo a un estudio de CUTI, el turismo representa solo el 8% entre  los principales sectores de actividad con los que comercializan las empresas socias.

Parece un porcentaje bajo si se tiene en cuenta que en 2011 (último año del que se tienen cifras completas para el sector tecnológico) el turismo representó cerca del  7% del PIB uruguayo, con ingresos por US$ 2.187 millones. Las ventas totales de software y servicios informáticos, por su parte, ascendieron a US$ 750 millones ese mismo año.

Antonaccio indicó que tanto Uruguay como la región “todavía están muy verdes” en la adopción de este tipo de soluciones en relación al turismo. Por eso mismo, este sector resulta muy tentador para las tecnológicas. 

Para dar el salto

El grupo especial de la CUTI está conformado por tres empresas  que trabajan con el turismo y que buscaron aunar fuerzas para poder salir al exterior con más vigor. Las compañías son Pyxis, Booking Force y Jayg y se denomina CETT.

Martín Machín, de Pyxis –dedicada al posicionamiento web de destinos y servicios tecnológicos al turista en el lugar–, aseguró que “la tecnología ya está”  pero que la velocidad de adopción no está siendo la esperada. Por el tamaño de Uruguay, dijo Machín, junto a las otras dos empresas entendieron que era recomendable generar una “oferta complementaria de productos y servicios para vender en el exterior”.

El grupo, conformado en 2012, visitó el año pasado la feria de turismo de Paraguay, país donde, con la ayuda de un socio local, comenzarán a operar en abril.

Por su parte, la directora de Booking Force, Magdalena Narbondo, apuntó que Uruguay todavía camina por una etapa incipiente en relación a estos productos. Su empresa se especializa en comercialización online y sus principales clientes son los hoteles.

“Hay muchos hoteleros que tal vez por desconocimiento o por haber realizado la tarea por muchísimo tiempo de una forma, les cuesta un poco visualizar el cambio”, dijo Narbondo. La directora de Booking Force añadió que al sector, en general, le es difícil invertir en tecnología. Esta resistencia inicial se logra romper cuando entran en escena las segundas generaciones, que están más abiertas a adoptar este tipo de soluciones, dijo.

El cliente está en internet

La alianza turismo-tecnología también ha dado lugar a la aparición de agencias de marketing digital especializadas. Es el caso de  Marquee Travel Group (MTG). Uno de sus directores, Bari Monzeglio, contó que comenzaron un año y medio atrás, cuando junto con su socio visualizaron un nicho de mercado insatisfecho. Hoy, son dueños de dominios y han desarrollado 140 portales de turismo nacionales e internacionales.

Monzeglio dijo que dado que el comportamiento de quienes organizan sus viajes ha cambiado, “el operador tiene que aggiornarse”.

“Hoy, los clientes están en internet, por eso nosotros tenemos que ir a vender a la web”, indicó.

Otra de las uruguayas que apostó por este nicho es Netviax. Esta “veterana” –tiene 15 años en el mercado–, nació dentro del mundo de las agencias de viajes y trabaja exclusivamente desarrollando tecnología para ellas. Entre sus clientes están, por ejemplo, Jetmar y Géant Travel.

Su director, Andrés Topolansky, dijo que la “digitalización ha sido una de las revoluciones más grandes que se han visto en la historia de la humanidad”, y que el turismo no podía quedar por fuera de ese sacudón.

Además de trabajar para clientes locales, Netviax exporta desde hace algunos años software y soluciones a Latinoamérica.

Cambiar para sobrevivir

El desembarco de este tipo de soluciones, que otorgan más autonomía a los clientes, han despertado incertidumbre en los operadores turísticos tradicionales. La fórmula parece ser, inevitablemente, la reformulación de sus modelos de negocios para poder convivir con los recién llegados.

“En el fondo todos sabemos que esto  es lo que se viene. O te subís al caballo o la carreta sigue de largo”, dijo el presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, Luis Borsari. Borsari admitió el conservadurismo del empresariado a la hora de invertir, pero también dijo que es responsabilidad de los proveedores de estas tecnologías “explicar, enseñar y convencer”.

Para Monzeglio, el cambio no se puede frenar. “Sin estas herramientas cada vez se van a perder más ventas”, dijo.

Topolansky, por su parte, expresó que las agencias tienen que pensar “cómo transformarse de un modelo consultivo a soportar la demanda de las nuevas generaciones que tal vez nunca se acerquen a un escritorio”. De todas maneras, para el director de Netviax las agencias siguen teniendo una ventaja: el asesoramiento personalizado y el respaldo que le brindan el consumidor final. “Esta aparición de modelos alternativos va a obligar al sector a rediseñarse. Unos van a invertir, otros se van a fusionar para crecer y otros se van a extinguir”, dijo.

Antonaccio fue más enfática: “si no hacen un esfuerzo por aggiornarse, es como que están quedando afuera del mapa”. 

Fuente: El Observador, 13 de marzo de 2013